viernes, 10 de julio de 2009

“Esperanza” fue arrebatada sin motivo aparente a Centro de Rescate de Fauna Silvestre de San Antonio

El pasado viernes por la noche el Centro de Rescate y Rehabilitación de Fauna Silvestre recibió una muy mala noticia, pues de manera intempestiva llegaron tres funcionarios de Sernapesca San Antonio aduciendo a que se tenían que llevar a Esperanza porque estaba en malas condiciones de salud y en un lugar inadecuado, que no contaba con todo lo necesario para permitir su mejoría.

Debido a que el conservador del museo de San Antonio y jefe del Centro de Rescate de Fauna Silvestre, José Luis Brito, se encontraba comprando pescado para Esperanza y buscando desechos para el lobo común “Lobi – Lobi”, un funcionario del Centro de Rescate les mencionó que tenían que esperarlo para poder llevarse a Esperanza, y ello al parecer provocó el enojo del servicio, pues la jefa de Sernapesca San Antonio, Erika García, amenazó diciendo vía telefónica “tendrán que atenerse a las consecuencias”.

Ellos venían apurados porque según comentaron “el Intendente tenía que dar el permiso y había que pagar el peaje porque no tenían TAG”, cosa bastante extraña porque la autoridad mencionada no vela por la ejecución de este tipo de procedimientos.Lo que más extrañó a todos los presentes fue que los funcionarios de Sernapesca traían consigo a la fuerza pública, como si fuesen a tratar con un delincuente cualquiera, en circunstancias en que el museo de San Antonio y su centro de rescate han realizado siempre el trabajo que a esta institución le corresponde hacer por ley, el velar por el resguardo de la fauna marina, a lo que se suma que el conservador del museo les ha enseñado a identificar especies, apoyándolos en rescates y liberaciones, siendo requerido numerosas veces en otras partes del país.Respecto al momento de su traslado, Sernapesca venía a llevarse a Esperanza en una jaula tan pequeña, que pensando en el bienestar de ella, el centro de rescate les prestó una adecuada, en donde podría hacer tan largo viaje de buena forma para no dañar su integridad física. Inclusive, Brito tuvo que introducirla en ella, pues ninguno de los funcionarios se atrevió a hacerlo, a pesar de que habían sugerido que estaba prácticamente moribunda.

El procedimiento que se llevó a cabo por Sernapesca no hizo más que ratificar su ignorancia en cuanto a la fauna marina se refiere, pues Alfonso Ruiz, uno de los funcionarios, mencionaba mientras se acercaban a Esperanza que había sido vista por un médico veterinario de su servicio, lo que efectivamente ocurrió, pero a través de una reja a más un metro de distancia y observándola dormida. Un diagnóstico bastante poco objetivo, que socavó el tratamiento y recuperación que la lobita fina de Juan Fernández llevaba en el especializado recinto, en donde ya se encontraba recuperando peso, restituyendo parte de la musculatura perdida.

Además, el mismo funcionario mencionado anteriormente, declaró “la loba ni muerde, ¿acaso está bien?”, ignorando que esta especie de mamífero marino tiene un comportamiento y hábitos generales muy distintos a los comunes (Otaria flavescens), pues sólo tienden a tirar pequeños tarascones, en contraposición a sus parientes cercanos costeros que pueden llegar a atacar si se les molesta, ya que son muy territoriales.Como ratificó José Miguel Castro -conductor del programa “La Ley de la Selva” de Mega-, en su programa emitido el pasado sábado.


Esperanza se encontraba en perfecto estado, pues hace pocos días la había visitado para constatar su evolución, lo que se vio claramente reflejado mediante las imágenes que se emitieron en su espacio, pues la lobita nadó, comió -a través de alimentación forzada- y caminó, lo que recién llegada no hacía, pues estaba tan débil que arrastraba sus aletas posteriores.

Hoy Esperanza se encuentra en el Buin Zoo, no en tan buenas condiciones como cuando se encontraba en San Antonio, pues el sólo hecho de haberla trasladado innecesariamente afecta su estado anímico pudiendo llegar a estresarla; ahora se halla en un recinto pavimentado bajo techo, sin saber los que la recibieron qué tratamiento se estaba llevando a cabo con ella, pues comía dos veces al día cierta cantidad de merluzas enteras -lo que se realizaba de una manera especial-, además de la administración de suplementos vitamínicos que se le inyectaba. Además, la lobita marina se mantenía de un lugar a otro, pues durante el día pasaba tomando sol en el pasto junto a su piscina, para ser resguardada de noche en una habitación cerrada para que no cayera merced de las bajas temperaturas, y ahora se encuentra en un espacio muy similar al que estaba antes.


Patricio Retamales, profesor de la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Chile -y a quien el museo había llamado debido a que mantiene un convenio con la casa de estudios-, le realizaría exámenes de sangre a Esperanza este mismo sábado, por lo que se dirigió al Buin Zoo para tomar las muestras que se requerían, pero su acceso le fue negado al recinto, pues mencionaron que debía ser autorizado por Sernapesca ya que Esperanza estaba bajo su tutela.

Ahora sólo queda por dilucidar los asuntos pendientes, pues no se ha comprobado la razón de que por qué Esperanza fue a dar a un lugar que tiene como finalidad obtener recursos, no comparándose en modo alguno a un centro de rescate, en donde casi todos trabajan gratis, de lunes a viernes, fines de semana, feriados y horarios nocturnos hasta la madrugada, no obteniendo nada más a cambio que la satisfacción de que ellos logren recuperarse, para ser devueltos a la libertad.Por ahora el Grupo de Acción Ecológica “Antípoda” que engloba aHay que recalcar que la Ley 18.892 menciona explícitamente en su Título II, Párrafo 4º, Artículo 13 B que “…en caso que tales ejemplares no puedan ser devueltos al medio natural en condiciones que no menoscaben su supervivencia natural, o en caso que exista alta incertidumbre sobre si su incorporación al medio perjudicará a las poblaciones del sector en que serán devueltos, tales ejemplares deberán ser enviados en forma inmediata a un centro de rehabilitación de especies hidrobiológicas.


En el evento que NO exista un centro de rehabilitación en la respectiva provincia, o que los ejemplares pertenezcan a especies o poblaciones alóctonas, dichos individuos podrán ser enviados a un establecimiento autorizado en que se mantengan especies en cautiverio, como zoológicos, centros de exhibición pública u otros que cuenten con la infraestructura adecuada y personal capacitado para realizar tales funciones”.

Tópicos


Uno de los tópicos al que Sernapesca aludió sobre la decisión de llevarse a Esperanza, fue que el Centro de Rescate de Fauna Silvestre había hecho público un llamado a la comunidad para que apadrinara a esta lobita marina con merluza, lo que ellos habrían considerado impropio, en circunstancias en que este es un método que se utiliza en países desarrollados, siendo muy común en EE.UU. considerando que la rehabilitación de cualquier especie silvestre es muy costosa y que ninguna institución en nuestro país se pone con el dinero que necesitan estos recintos para operar, por lo que se debe acudir al bolsillo propio, recolección de desechos y donaciones de particulares, con lo cual se logra que la comunidad se comprometa y que puedan experimentar algo de la sensación de haber ayudado a que alguno de aquellos animalitos evadiera a la muerte para volver a su hábitat natural.

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